jueves, 15 de enero de 2015

EL ÚLTIMO VIAJE
 
El viaje del Beagle es el título más común del diario de viaje que Charles Darwin publicó en 1839, titulado originalmente Diario y Observaciones. El nombre con que fue publicado hace referencia a la segunda expedición del HMS Beagle, que zarpó de Plymouth el 27 de diciembre de 1831 al mando del capitán Robert FitzRoy. Aunque se calculó que el barco regresaría en dos años, el HMS Beagle no volvió a tocar la costa de Inglaterra hasta el 2 de octubre de 1836, casi cinco años después. Darwin pasó la mayor parte de ese tiempo explorando la tierra firme, un total de tres años y tres meses. Los 18 meses restantes los pasó en el mar. El libro, que también ha sido conocido como Diario de Investigaciones, reúne sus emocionantes memorias de viaje, así como anotaciones de índole científica relativas a la biología, la geología y la antropología que prueban la extraordinaria capacidad de observación de su autor. Aunque el trayecto del HMS Beagle pasó en ocasiones por los mismos lugares, Darwin ordenó las referencias científicas por lugares, en lugar de hacerlo cronológicamente. Este diario representa las primeras anotaciones que sugieren las ideas que más tarde le llevarían a escribir su teoría de la evolución por la selección natural.

OBJETO INVESTIGACIÓN

El libro fue reeditado en numerosas ocasiones, y publicado bajo diferentes títulos. La más conocida de las ediciones es la segunda, de 1844, revisada a la luz de las nuevas teorías evolucionistas de su autor. Esta edición, encargada por John Murray, sí proporcionó los correspondientes ingresos a Darwin. En la primera edición, y refiriéndose a la similitud entre la fauna de las islas Galápagos y la continental, Darwin señalaba:
La circunstancia podría ser explicada, según algunos autores, mediante un poder generativo que hubiese actuado de acuerdo a la misma ley en un área muy extensa.3 pero no hay espacio en este trabajo como para afrontar este curioso hecho.
Las ediciones posteriores sugerían nuevas ideas sobre la evolución:
Considerando el reducido tamaño de aquellas islas, nos sentimos más que asombrados por la cantidad de criaturas autóctonas, y por su limitada expansión...cuando en un período geológicamente reciente el océano se separó aquí. Así pues, tanto en el espacio como en el tiempo, parece que hemos llegado cerca de un momento clave - el misterio de los misterios- la aparición primera de nuevos seres sobre la tierra.
Observando los pinzones, y estas variaciones en el tamaño y forma de sus picos, escribió que «uno podría realmente imaginar que de una sola raza de pájaros establecida en el archipiélago, otras especies han surgido mediante su adaptación a fines específicos».




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